jueves, 17 de julio de 2008

INTIMIDAD

Hace poco, platicando con una amiga, me percaté de una realidad que me desconcierta...

Casi no hablo de lo que escribo, y suelo escribir aquello de lo que no hablo.

No sé a que se debe, y ciertamente, no me había dado cuenta hasta hace apenas unos días; en una aventurada suposición se lo atribuí al grado de intimidad que yo siento escribiendo... o hablando?

Hay algunos temas que sencillamente no toco con nadie cara a cara, quizá el blog me de un espacio sin ojos inquisidores o respuestas a pedir de boca, quizá, considero que quienes me leen, están vinculados de una forma más íntima conmigo, o que quizá tienen completa voluntad para dejar de leer si el tema no les interesa.

Al final, creo que se trata de facetas, en la vida real suelo ser divertido, ligerón y desmadroso. Al momento de escribir, muy posiblemente por la permanencia que tendrá cada una de las palabras, pienso mucho mejor lo que estoy diciendo.

domingo, 13 de julio de 2008

EL ESPEJO VIEJO y un reencuentro

El martes pasado, tuve una experiencia muy extraña. "M" por fin se comprometió conmigo y cumplió su palabra de acompañarme en mi escapada clandestina con las poetas del megáfono; Eva Cabo, mi poeta gallega preferida, accedió amablemente a tomarse una taza de café conmigo antes de inicar las lecturas, y como no asistí a la sesión anterior, me vi en la necesidad de garabatear la mitad de mi libreta antes de encontrar un poco de coherencia entre el tema del día (espejos) y lo que mi atestada cabeza pretendía decir.

La ayuda de "M" fue fundamental para lograr perfeccionar mi aportación de la noche y después de un par de copas de vino, me sentí listo para subir y exponerme de nuevo en ése círculo que tanto me seduce y tanto me aterra.

He aquí lo que 90 minutos de presurosos garabateos, una charla y un par de correciones lograron en ese maravilloso café:


EL ESPEJO VIEJO

No me gusta mirarme al espejo,
escandaloso anuncio de mis derrotas,
un publicista que no hace arte,
un cantante de regadera,
un bailarín que actúa en la calle.

Te miro de perfil, y la cosa no mejora:
un escritor que no sabe escribir,
un fotógrafo con cámara robada
y un alma al que le robaron el amor.

No me gusta mirarme al espejo
cuando la resaca inunda mis sentidos
consecuencia del terror de ver que eres lo que no soy
de no ser lo que soy , y no ser lo que quisiste ser.

Ahora, del otro lado, la perspectiva me deprime:
arrugas, ojeras, la piel seca y el rostro cansado.
mi propio retrato de Dorian Grey,
El reflejo que tengo que mirar a diario.

No me gusta mirarme al espejo,
porque no me gusta verte envejecer,
no me gusta verme canoso, casi anciano,
no me gusta saber que te vas a romper.

Resignado, miro al espejo, una vez más
antes de salir a la calle, a trabajar,
y al mirarlo, una sonrisa me devuelves,
cuando levanto la mano y te digo: "Adiós, papá"


Ja, creo que no es uno de mis mayores logros, aunque en opinión de algunos, todo es cuestión del cristal con que se mire, o el espejo que lo refleje.

Gracias Eva, por todo el apoyo y un café, que sabe a reencuentro.

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