domingo, 10 de agosto de 2025

EL ADIOS

 Y  sin querer, un día dejamos de escribirnos, 

de llamarnos, 

de buscar pretextos para vernos.

de contarnos tonterías al final del día.

Sin querer, dejamos de abrazarnos,

de mirarnos con la misma ternura de antes.

Un día, sin hacer ruido, me dejaste de amar,

no hubo gritos, ni culpas ni una gran despedida,

sólo un silencio que se fue alargando poco a poco,

mentiría si dijera que no te extraño, mentiría si dijera que...

la presencia de tu familia me hace falta.

Extraño tu voz, tu manera torpe de demostrar cariño,

la forma en que llenabas de caos bonitos mis días.

Pero la verdad es que a quien extraño, ya no existe, 

ya no eres tú, y yo, tampoco soy el mismo.

El amor se nos fue de las manos.

Tal vez fue exceso de orgullo, falta de entendimiento

o falta de cuidado, no lo sé.

Hoy, sólo me quedan recuerdos borrosos, 

fotografías mentales, que a veces duelen, a veces sanan.

Y aunque duela aceptarlo, debo admitir que, a quien amé, ya murió.


Poema encontrado por ahí, reestructurado, y modificado para ti. Siento que haya terminado así.

sábado, 9 de agosto de 2025

EL MILAGRO

 Nunca, de verdad nunca habría creído que algo así fuera posible. Aquí no hay divergencias literarias ni exageraciones.

Salí a eso de las 6 de la mañana a hacer un recado, de camino, descubrí una palmera... que siempre estuvo ahí... a veces referencia, pero que nunca fue realmente importante para mi... o al menos así lo pensé yo.

Cuando la vi cortada en trozos y que no había sombra ni planta... sólo sus pedazos al lado de un tronco que no era nada de lo que era... me llenó de tristeza. 

En fin... seguí mi camino, hice mi recado y retomé el camino a casa. En el camino de regreso, toqué un árbol hermoso, pero al tocarlo... sentí su carácter, su personalidad, su sentir... lo acaricié y lo mimé un rato y luego me fui antes de la que la gente que pasaba me mirara como loco. Seguí mi camino, pero la tentación era... demasiada. Toqué el siguiente arbusto, y la experiencia fue... similar. No igual, no era el mismo ser, no el mismo ente, pero lo sentí igual. Y al siguiente y al siguiente, cada rama, cada tronco que tocaba me contaba o me expresaba su carácter o su historia. Llegué a casa emocionado y conmovido.

Nunca voy a olvidar la experiencia


¿QUÉ PASA DESPUÉS DE LAS 10 DE LA NOCHE?

 Sé exactamente lo que pasa... sólo es una especie de ensayo.

La gente tiene familia responsabilidades o siendo viernes, quizá una fiesta. 

Sólo soy un extraño viviendo de noche queriendo hablar con alguien sin tener con quien.




Ensayo corto,,, le llaman, los intelectuales, poesía los románticos y drama los psicólogos.


miércoles, 6 de agosto de 2025

MI NOMBRE

 Una de las cosas... de las pequeñas cosas que humildemente he aprendido... es que tu nombre no es lo que eres. No importa si tu madre te puso de nombre "Máximo" si no lo eres, serás "Max", o "Maxi". No importa si te pusieron "Lluvia", si no generas vida, No lo eres.

Yo tengo nombres de los que me siento orgulloso. No César, no Emilio, ésos están en mi acta de nacimiento, y en mi tumba, pero en diferentes momentos me han reconocido de distinta forma.

Me han llamado "Gato", un apodo singular, que ya dos veces ha pasado, en la secundaria y en mi vida adulta. Y me encanta. Que me reconozcan como un ser tan volátil, tan especial y hermoso... me llena de orgullo. Algunas mujeres, me han visto como "El Flaco", un apodo cariñoso y tierno, y pues si... casi toda mi vida he sido un flaquillo. En varios momentos de mi vida, me han llamado "El Negro", o "El Negrito", me gusta mucho, creo que tiene mucha personalidad a pesar de que mi piel no es tan obscura. Pero me gusta que me llamen así.

Pero mi nombre, mi ascendencia y mi pureza está escrita en náhuatl en el nombre de éste blog. Yo soy Ohtokani. "El Caminante". Y he hecho honor a mi nombre toda mi vida, he ido y venido, experimentado y aprendido, llorado y gozado, Nunca quieto, siempre en movimiento. Siempre haciendo algo distinto, como una especie de Ñu humano que no puede quedarse en un lugar. 

Amo mis apodos, no he tenido ningún apodo que me disguste. También hay alguien que me llama "Angelito del mal", (y me encanta), hubo alguien que me llamaba café exprés, por fuerte y amargo (y me encantaba), el último que me pusieron fue: "Mi persona maldita favorita", y lo adoro. Soy todos ésos. Todos ésos apodos van describiendo en partes lo que la gente percibe y valora acerca de quién soy y represento para ellos. Y todos son amables y lindos y cariñosos. Pero yo tengo un nombre. Un nombre que honra mis raíces, mi herencia, a mis ancestros y mis espíritus protectores.

SOY, OHTOKANI.

lunes, 28 de julio de 2025

PERLA Y LA NOCHE MÁGICA

 Hace muchos muchos años... conocí a una niña con un carácter... difícil. complicado. 

Le molestaban muchas cosas, y reclamaba por casi nada, pero me gustaba.

Se llamaba Perla. y era hermosa, pelo lacio largo, ojos rasgados, piel clara, flaquita como una niña de 10 años... Yo también tenía diez años, y fue una locura.

Me gustaba, la veía de lejos y de cerca, me volví su amigo, me ponía nervioso al tocar su mano o su pelo... era hermosa, maravillosa. Para mi, nunca había existido nada similar.

Cuando salimos de la primaria, nos perdimos el contacto. Mi familia no tenía mucho dinero y no teníamos teléfono, pero unos dos o tres años más tarde... Recibí la llamada que jamás esperaría.  Perla me estaba llamando desde los estados unidos. (lo escribo sin mayúsculas al inicio a propósito)

Durante años recibí correos de ella en mi buzón, una vez que supo donde vivía me hacía llamadas y me enviaba cartas. 

Qué estúpido fui de no darme cuenta de la verdad.

Verdad que me fue revelada como 25 o 30 años mas tarde. Voy a eso.

Regresó a México con una invitación para ir a Acapulco (ésta si va con mayúscula).

Los días pasaron y mi timidez y mi falta de experiencia me impidieron declararle mis ganas... y lo digo así de seco... ganas. Porque una relación tan cercana no teníamos. Me gustaba de chiquitos, y ahora viajábamos de grandes, y me seguía gustando... pero con toda la familia ahí enfrente, no veía la oportunidad de acercarme ni ninguna muestra de gusto de su parte, yo me sentía como un "primo" invitado. El amigo, el colado. Jamás noté ningún interés de su parte.

Tras el viaje, siguió escribiendo y llamando por un tiempo, y yo por cobardía por estúpido o como quieran llamarme, nunca le mandé una carta ni le llamé por teléfono.

Siempre me sentí culpable por eso. Luego empezó la prepa y la universidad, ella a veces llamaba y no estaba, las cartas fueron cada vez menos frecuentes, me enteré que se había graduado casado y tenía familia... la olvidé

A veces venía, y me encantaba verla y conversar con ella, su cuerpo y su carácter cambió, como en todos, pero me seguía apreciando y yo a ella.

Coincidió una de sus visitas a mi estreno de casa, y por las circunstancias, fungió más como apoyo que como invitada. (gracias perla, de verdad gracias)

Siempre estuvo ahí... en la lejanía, pero siempre estuvo ahí. Incluso cuando se cansó se llamar y de escribir... siempre sentí su presencia cerca. Y yo le juré mi lealtad eterna. No soy alguien que busque personas, suelo ser un hombre que soluciona vidas, que apoya y ayuda. Pero mi presencia en éste blog demuestra que no sé llamar a las personas.

Pasa el tiempo la pierdo, pero nunca la olvido. Asumo las consecuencias de mi falta de actuar y creo que la perdí.

Hoy recibí un chat, de una desconocida,  pregunté: ¿te conozco? 

Bastó que dijera que era perla de la primaria para que mi corazón se revolviera.  

Mi amiga no se había ido... sólo estaba lejos. Me invita a un evento y quiere verme.

Yo también quiero verla, aunque mis tiempos son, complicados, dada la salud de mi madre,

Le pedí unos minutos para hablar, creo que le estoy tomando más importancia al tema de cerrar ciclos y decir lo que nunca dijiste y hablar lo que nunca hablaste, porque en el respecto de "hacer", me he volado la barda.

Le confesé mi cariño de niños, que a los 10 años estaba loco por ella, que ya no importaba, pero quería decírselo. Mi sorpresa fue cuando ella me respondió que yo le gustaba a ella también. ¡Madre mía! ¿Qué pasa aquí? resulta que mi amor de chiquito de casi púber, a quien soñaba en las noches y me daba nervios de tan solo rozar su mano, ¿Yo le gustaba? 

Prometo que si tuviera diez o quince años menos, me la pasaría ahorcando el ganso tan sólo con la maldita idea.

Le gustaba, y ella a mi.

Y por un momento ambos fantaseamos con la idea de qué sería... dónde estaríamos ahora. 

En la realidad... quizá hubiera funcionado, quizá no... Yo fui un pitofácil en mi juventud, y desconozco si haberme enamorado realmente de ella me hubiera guardado el pito en los pantalones, ni sé si a ella le hubiera gustado la persona que soy. Pero fue lindo, enterarme, y bonito imaginar, y muy bonito pensar que... si nada me detiene, veré a la mujer que me gustó de niña, y al que le gusté, mi amor chiquito. Y quizá brindemos por el "hubiera" y podamos reconciliar una parte de nuestro pasado y seguir siendo... después de esto, no quiero ser un amigo ausente, quiero escribir las cartas que no le respondí y hacer las llamadas que no hice. No para conquistarla. Ella tiene familia e hijos, pero hay cosas importantes y bonitas, y ésta es una de ellas. Me buscó en su momento y procuró estar cerca, yo fallé ahí. Es mi turno de estar cerca. Hay cierto tipo de amor y compromiso que no se cambia por nada.

Ella es Perla, (con mayúscula) porque me importa.


viernes, 11 de julio de 2025

LA RUBIA DE LA FIESTA

 Ella estaba ahí parada, en una fiesta en donde no conocía a nadie, una invitación afortunada la había llevado de la mano a ése lugar lleno de gente nueva. No estaba acostumbrada a ese tipo de aventuras, como la menor de 6 hermanas, la vida siempre giró alrededor de su familia.

Un hombre muy atractivo la tomó del cuello, de improviso, le quitó la boina que llevaba con un movimiento grácil de la mano y sin mediar palabra, tan sólo una sonrisa, llevó sus labios a su boca.

Dios santo, nunca se había sentido así, sudaba frío y esos labios la aturdían, pero a la vez la hacían sentir, más ligera, como flotando en sus manos. Ella sólo se dejaba hacer, dejó todo el control el las manos varoniles de aquél hombre barbudo, de ojos llenos de intención, con una sed profunda de su ser.

Al poco, la soltó, y mientras ella se reponía un poco de tan loca experiencia vio llegar a una mujer, joven, morena, atractiva. El la dejó ahí y fue a saludarla. Con, digamos, demasiada familiaridad. ¿Acaso es su novia? ¿Acaso ella hace esto con todas? ¡Que ridícula se sintió en ese momento! Ridícula y ofendida, y enojada consigo misma por permitir que un hombre la tomara con tal facilidad y sin ningún tipo de resistencia.

El hombre regresó con la morena tomada de la mano, y con el mismo movimiento de hace algunos momentos, tomó a la rubia del cuello y la presentó a la recién llegada. ¡Qué descaro de éste tipo venir a presentarme después de lo que acaba de hacerme! ¡Es un patán! ¡Un descarado! ¡Un Gigoló! un... 

Sus pensamientos ocupaban por completo su mente cuando la morena, con un movimiento delicado, la tomó del cuello y llevó sus labios a su boca en un beso quizá aún mejor que el del varón que las veía divertido justo a su lado. Se fundieron en un beso que le quitaba peso y la hacía danzar mientras los ojos, de la morena, cerrados, consumían la poca resistencia que le quedaba.

La fiesta prosiguió y ellos se alternaban a la rubia en besos que la hacían danzar y la agotaban poco a poco, bailando entre sus manos, entre sus bocas. 

Ella fue perdiendo fuerzas, hasta que sintió desfallecerse entre sus manos y murió.

El hombre, Jorge, le sonrió feliz a su novia, Sofía. dejó el cuerpo de la rubia a un lado y preguntó:

¿Quieres otra cerveza?

La vida de las rubias en este mundo, suele ser corta.

miércoles, 2 de julio de 2025

LOS CAMPOS SECOS

 Hablar contigo se siente, como caminar, al sol

en un campo áspero, seco y vacío de vida

se acabaron los sueños, la esperanza, el amor,

sólo es sorber un poco de mana de lo que había.


Y qué mas da... caminar mis campos descuidados

secos, rotos, abatidos después de la sequía

es mi consecuencia, mi culpa, mi agonía

después de tanta belleza, tanta sequía, que ironía.