Basta con escribir la palabra y algunos nos sentimos un poco incómodos.
-- Yo no me dejo llevar por lo que dicen los demás, soy auténtico – exclaman muchos asumiéndose independientes y no influenciables.
La timidez, fue un fantasma que consumió la mayor parte de mi infancia y cegó, cual cataratas, muchos de mis anhelos por temor a las personas, a sus pensamientos, a sus reacciones, a lo que dijeran o pensaran de mí, ¿Qué es eso, sino temor a hacer el ridículo? ¿Temor a hacer, decir, o ser algo o alguien que los demás no aprueben, o peor aún, que consideren jocoso, no digno, estúpido, no “común”?
En uno de los libros de Harry Potter, se les enseña a los alumnos a combatir a los boggarts, criaturas capaces de transmutarse en el mayor temor de quien tienen enfrente, ¿la solución? Un hechizo sumamente sencillo de ejecutar, si eres capaz de combatir tu temor: ridikullo, éste hechizo, colocaba al boggart en una situación tan ridícula que era imposible temerle y más que miedo, provocaba risa al quedar tan tremendamente humillado Ése es el poder del ridículo, contra el cual, encontré mi propio hechizo.
Hace algunos ayeres tuve la fortuna de encontrar a mi camino a alguien que (a pesar de muchos otros problemas) destacaba increíblemente por un desprecio al ridículo que rayaba en la locura. Fue una de las temporadas mas divertidas de mi vida. Bajábamos de los taxis al estilo “comando”, musicalizábamos con nuestras horrendas voces las canciones que alguien más cantaba, nos convertíamos en mimos sin maquillaje, jugábamos con la aparente inocencia de un niño con la conciencia de que nos ridiculizábamos a nosotros mismos.
¿Saben qué sucedía? No nos convertimos en payasos de nadie, la gente no se reía de nosotros, se reía con nosotros, a la vez que adivinábamos en sus miradas el anhelo de atreverse a ser, decir o hacer lo que quisieran ser, decir o hacer, y no lo que los demás esperan que sea dicho o hecho. Nos convertimos en inspiración, en héroes para algunos, en soporte y alegría para otros, y todo con el sencillo, pero prohibido placer, de ser justo quienes somos.
Yo soy quien soy, -- dirán muchos de los que lean éste post --, pero les apuesto a que todas las mañanas se miran en el espejo pensando en cómo se verán o qué ponerse, o que lamentan haber dicho algo que hizo que aquella persona que admiran cambie su opinión acerca de ustedes, o que han cometido el error de tratar de cambiar y mostrarle su mejor cara a la persona que aman.
Si no lo han hecho, felicidades, pues es algo muy difícil. ¿yo? He ido perdiendo el talento, a veces absorbido por el sistema, por la sociedad y sus “deberían” me veo arrollado hacia la moda, al estereotipo, al predecible ser. Lo que me mantiene vivo y lo que conserva éste brillo en mis ojos, son aquellos momentos en que recupero la capacidad de ser, tan libre, individual y único que no puedo ser juzgado sin que el juicio sea injusto, tan niño, tan feliz, tan grande…
Caminar es mucho más que dar pasos, caminar es avanzar, evolucionar aprender, experimentar, vivir.
martes, 3 de junio de 2008
martes, 27 de mayo de 2008
Se cambia hermigo por amano.
¿Eres hijo único? Me preguntan sorprendidos muchos de mis conocidos cuando, a través de las pláticas, se enteran de que la fábrica cerró con éste único producto de debut y despedida.
No sé porqué existen tantos estereotipos y acusaciones hacia quienes crecimos sin hermano – Es que como son únicos siempre tuvieron “todo” y nunca tuvieron que compartirlo, entonces se vuelven egoístas y desesperados por llamar la atención – me explicó alguien alguna vez – pero a ti no se te nota – trató de corregirse.
La verdad yo tuve déficit de hermanos. Cuando era chico, viví en una pequeña vecindad, junto a nosotros vivía la familia de la señora “Lilia Sandoval”, ella, una señora cualquiera, gorda, pecosa y con un par de dientes exiliados. Su marido, un microbusero gigante, capaz de romper ladrillos con la mano ¡lo juro! Y sus cinco chamacos, Dos niños, dos niñas, y el piloncito muestra de que el amor después de los 40 sigue siendo amor del bueno. La distancia cronológica entre el primero y el último era alrededor de 13 años, y yo nací justo en el lapsus entre, “ésta es la última” y “el recalentado sabe mejor”. A pesar de tener un kindergarden a mi lado, o eran demasiado grandes o demasiado pequeños para interesarse demasiado en mi.
Es cierto que el “enano” fue durante más de 7 años, una especie de hermanito; una pesadilla de hermano he de decirlo, un poco consentido, voluntarioso, egoísta, berrinchudo, (adivinaron, él también era hijo único) mi tía, que era maestra en la primaria donde yo estudié, hacía las veces de “nana” mientras mi madre cubría jornadas de más de 18 horas diarias en escuelas públicas. –Nunca tuve la perspectiva de la responsabilidad que estaba adquiriendo cuando acepté cuidarte, hijo, si lo hubiera sabido, no hubiera aceptado—me confesó hace poco mi tía. ¡Gracias! Pensé para mi, mientras recordaba cómo tenía que contenerme de golpear a mi primo cada vez que me sacaba de mis casillas, y aguantar el sonsonete de "eres el mayor, en ti debe caber la prudencia, él no entiende" cada vez que nos veían discutiendo a pesar de que nunca lo golpeé. Lo quiero mucho. Poco antes que mi madre dejara de depender de mi tía para que se quedara a mi cargo, nació Itzel, la hermana del “enano”, y supe que a pesar de todos esos años, jamás podría llamarlo “carnal” como siempre quise.
Hay otro personaje en mi vida nominado al título: “jaco” es mi amigo categoría “panza”. Si, es mi amigo de toda la vida, y mucho más de lo que muchos se pueden jactar, pues en nuestras primeras fotos juntos más que rostros podrán apreciar las abultadísimas barrigas de nuestras mamás. La maestra y la alumna, la quedada y la precoz. Y nosotros.
Nuestra amistad es una amistad jurada, pertenecemos a mundos diferentes, aquí me tocó ser el afortunado, y fiel como es, ha demostrado una nobleza que difícilmente creo encontrar en otro compañero. Somos como dos viejos que han encontrado en el tiempo, el mejor pretexto para ser camaradas, para ser y morir juntos.
A través de muchos años he tenido dos o tres amigos verdaderos, a quienes, a pesar de las enormes distancias que nos separan, no olvido y sigo recordando; lamentablemente, de lo que quedan, no hay alguno con quien pueda compartir todo lo que soy, a quien pueda llamar hermano sin temer comprometerme o comprometerlo demasiado, con quien pueda ir al gimnasio o con quien viajaría de mochilazo a la feria de San Marcos, a quien le daría con los ojos cerrados las llaves de mi casa o con quién pasármela dos días encerrado rodeado de cervezas, chicharrones y juegos de video.
Por tanto, abro la solicitud, éste hijo único a quien no se le nota, que ha tenido hermanos, pero no carnales, y quien sabe de la verdadera amistad que da el tiempo, éste que tiene amigos cercanos lejos, y amigos lejanos cerca anuncia:
Se busca hermigo, se ofrece amano a cambio.
No sé porqué existen tantos estereotipos y acusaciones hacia quienes crecimos sin hermano – Es que como son únicos siempre tuvieron “todo” y nunca tuvieron que compartirlo, entonces se vuelven egoístas y desesperados por llamar la atención – me explicó alguien alguna vez – pero a ti no se te nota – trató de corregirse.
La verdad yo tuve déficit de hermanos. Cuando era chico, viví en una pequeña vecindad, junto a nosotros vivía la familia de la señora “Lilia Sandoval”, ella, una señora cualquiera, gorda, pecosa y con un par de dientes exiliados. Su marido, un microbusero gigante, capaz de romper ladrillos con la mano ¡lo juro! Y sus cinco chamacos, Dos niños, dos niñas, y el piloncito muestra de que el amor después de los 40 sigue siendo amor del bueno. La distancia cronológica entre el primero y el último era alrededor de 13 años, y yo nací justo en el lapsus entre, “ésta es la última” y “el recalentado sabe mejor”. A pesar de tener un kindergarden a mi lado, o eran demasiado grandes o demasiado pequeños para interesarse demasiado en mi.
Es cierto que el “enano” fue durante más de 7 años, una especie de hermanito; una pesadilla de hermano he de decirlo, un poco consentido, voluntarioso, egoísta, berrinchudo, (adivinaron, él también era hijo único) mi tía, que era maestra en la primaria donde yo estudié, hacía las veces de “nana” mientras mi madre cubría jornadas de más de 18 horas diarias en escuelas públicas. –Nunca tuve la perspectiva de la responsabilidad que estaba adquiriendo cuando acepté cuidarte, hijo, si lo hubiera sabido, no hubiera aceptado—me confesó hace poco mi tía. ¡Gracias! Pensé para mi, mientras recordaba cómo tenía que contenerme de golpear a mi primo cada vez que me sacaba de mis casillas, y aguantar el sonsonete de "eres el mayor, en ti debe caber la prudencia, él no entiende" cada vez que nos veían discutiendo a pesar de que nunca lo golpeé. Lo quiero mucho. Poco antes que mi madre dejara de depender de mi tía para que se quedara a mi cargo, nació Itzel, la hermana del “enano”, y supe que a pesar de todos esos años, jamás podría llamarlo “carnal” como siempre quise.
Hay otro personaje en mi vida nominado al título: “jaco” es mi amigo categoría “panza”. Si, es mi amigo de toda la vida, y mucho más de lo que muchos se pueden jactar, pues en nuestras primeras fotos juntos más que rostros podrán apreciar las abultadísimas barrigas de nuestras mamás. La maestra y la alumna, la quedada y la precoz. Y nosotros.
Nuestra amistad es una amistad jurada, pertenecemos a mundos diferentes, aquí me tocó ser el afortunado, y fiel como es, ha demostrado una nobleza que difícilmente creo encontrar en otro compañero. Somos como dos viejos que han encontrado en el tiempo, el mejor pretexto para ser camaradas, para ser y morir juntos.
A través de muchos años he tenido dos o tres amigos verdaderos, a quienes, a pesar de las enormes distancias que nos separan, no olvido y sigo recordando; lamentablemente, de lo que quedan, no hay alguno con quien pueda compartir todo lo que soy, a quien pueda llamar hermano sin temer comprometerme o comprometerlo demasiado, con quien pueda ir al gimnasio o con quien viajaría de mochilazo a la feria de San Marcos, a quien le daría con los ojos cerrados las llaves de mi casa o con quién pasármela dos días encerrado rodeado de cervezas, chicharrones y juegos de video.
Por tanto, abro la solicitud, éste hijo único a quien no se le nota, que ha tenido hermanos, pero no carnales, y quien sabe de la verdadera amistad que da el tiempo, éste que tiene amigos cercanos lejos, y amigos lejanos cerca anuncia:
Se busca hermigo, se ofrece amano a cambio.
miércoles, 21 de mayo de 2008
MI SEGUNDA CITA CON LAS POETAS
Ayer visité de nuevo a las poetas del megáfono, y el olvidado gusanillo bohemio agita el huevo en el que se había encapsulado años atrás. En realidad disfruto ésas noches, llenas de palabras que revolotean por mi mente, seduciendo a mi imaginación y confundiendo a mi lógica.
¿Estaré listo para lanzarme?, ¿mis entumidos instintos literarios serán capaces de mover fibras en un círculo tan intrépido? No lo sé, el tema de el próximo martes será lluvia ácida, quizá me aventure a escribir algo en una servilleta después de leer un poco de Poe, para crear la atmósfera.
En todo caso, mi seudónimo protegerá mi nombre de la dura crítica, y mitificará la gloria de la alabanza. Ohtokani, el músico que no toca, el poeta que dejó de escribir y el loco que fue cuando quiso dejar de ser.
¿Estaré listo para lanzarme?, ¿mis entumidos instintos literarios serán capaces de mover fibras en un círculo tan intrépido? No lo sé, el tema de el próximo martes será lluvia ácida, quizá me aventure a escribir algo en una servilleta después de leer un poco de Poe, para crear la atmósfera.
En todo caso, mi seudónimo protegerá mi nombre de la dura crítica, y mitificará la gloria de la alabanza. Ohtokani, el músico que no toca, el poeta que dejó de escribir y el loco que fue cuando quiso dejar de ser.
viernes, 16 de mayo de 2008
A mis 25 años...
Hace 10 años, (o sea, cuando tenía 15), juraba que mi cumpleaños número 25 iba a ser un evento trascendente en mi vida y en la vida de los que me rodearan, el memorable festejo podría ser una excursión a los rápidos, quizá un salto en paracaídas, tal vez una súper mega peda en mi departamento o algún viaje a un rinconcito desconocido de mi México.
Ahora, casi dos meses después de la dichosa fecha aún no organizo nada para festejarlo, y quizá ya no lo haga, los eventos más memorables y cercanos son la boda de mi amigo "el Pato", (mi más sentido pésame hermano, y una felicitación a tan guapa novia), el nacimiento de la hija de mi hermano del alma Hugo y la bb, la (¡por fin!) mudanza de "niño" Karla y el "chocolate" Darren, el nacimiento de mi nuevo sobrino José Miguel (el segundo de mi generación, ¡válgame!), la entrada de mi novia a Movistar y mi entrada a Unilever... (nótese que volví a omitir mi cumpleaños)
En retrospectiva, me doy cuenta que ese rollo de madurar no es en absoluto como te imaginabas, le das prioridad a algunas cosas, desvirtúas otras, cambian muchos de tus valores y formas de pensar y te vuelves "cuasiadulto" ja ja ja. Tus amigos se casan, algunos hasta hijos tienen, y tu comienzas a preocuparte por qué afore usar o dónde invertir tus ahorros en vez de en qué gastarte los $300.- que sobraron de tu quincena.
¿Me estoy haciendo viejo? ¿Esto es madurar? ¿Te cae que soy yo? ¡Que hueva me doy! Prometo festejar con mi buen JACO y un par de brothers mi primer cuarto de siglo como es debido, ¿casarme, hijos, tarjetas, cuentas? que me esperen, que 25 años se cumplen una sola vez en la vida...
Ahora, casi dos meses después de la dichosa fecha aún no organizo nada para festejarlo, y quizá ya no lo haga, los eventos más memorables y cercanos son la boda de mi amigo "el Pato", (mi más sentido pésame hermano, y una felicitación a tan guapa novia), el nacimiento de la hija de mi hermano del alma Hugo y la bb, la (¡por fin!) mudanza de "niño" Karla y el "chocolate" Darren, el nacimiento de mi nuevo sobrino José Miguel (el segundo de mi generación, ¡válgame!), la entrada de mi novia a Movistar y mi entrada a Unilever... (nótese que volví a omitir mi cumpleaños)
En retrospectiva, me doy cuenta que ese rollo de madurar no es en absoluto como te imaginabas, le das prioridad a algunas cosas, desvirtúas otras, cambian muchos de tus valores y formas de pensar y te vuelves "cuasiadulto" ja ja ja. Tus amigos se casan, algunos hasta hijos tienen, y tu comienzas a preocuparte por qué afore usar o dónde invertir tus ahorros en vez de en qué gastarte los $300.- que sobraron de tu quincena.
¿Me estoy haciendo viejo? ¿Esto es madurar? ¿Te cae que soy yo? ¡Que hueva me doy! Prometo festejar con mi buen JACO y un par de brothers mi primer cuarto de siglo como es debido, ¿casarme, hijos, tarjetas, cuentas? que me esperen, que 25 años se cumplen una sola vez en la vida...
miércoles, 30 de abril de 2008
CEGATÓN
Les presento otro de mis trabajos fotográficos, esta vez se trata de "Cegatón". La fotografía tiene más valor visual que conceptual, se logró por medio de una fotografía tomada con un rollo de diapositivas revelado en referencia cruzada (o al menos me dijeron que era algo así) ja ja ja. El chico que está en la foto es un zanquero que me encontré en el centro de Coyoacán, quien muy amablemente accedió a posar para la foto al lado del poste. Lo valioso aquí por rescatar es que si la foto hubiera sido expuesta de forma normal, estaría "bien", pero sólo eso, al revelarla "en negativo" logramos un discurso visual interesante que contrapone el contenido de la foto con la presentación visual. Te pone a pensar el tipo de ceguera que puede presentar un ciego, en contraposición a tu propio tipo de ceguera que puedes tu tener al observarlo, puedes incluso suponer que es a ti a quien te llama cegatón al no poder descifrar o descubrir todo aquello que te rodea en tu vida diaria, no lo sé, quizá no es para tanto, pero es una de mis fotos favoritas, ganadora del concurso "Rostro Negro" en la categoría "Fotografía Master" de la Universidad De la Comunicación 2005, ¿Cómo no la voy a querer?

CEGATÓN by Ohtokani is licensed under a Creative Commons Atribución-Licenciamiento Recíproco 2.5 México License.
miércoles, 9 de abril de 2008
UNA AVENTURA CON "LAS POETAS DEL MEGÁFONO"
Ayer, tuve una aventura que me tomó completamente desprevenido. Después de varios meses, por fin empaté tiempos con una amiga mía, con quien había postfechado el cafecito por distintos compromisos, propuse una cafetería Ubicada en la calle de Tonalá, entre Tlaxcala y Aguascalientes, en la colonia Roma, no me pregunten en nombre, no lo sé.
El lugar me agrada mucho, tiene ése aire que solía tener la casa de tu abuelo, lleno de libros a la venta y artículos decorativos que bien te puedes encontrar en el tianguis de la lagunilla o con un poco de suerte, en el corredor de arte de Álvaro Obregón. Me gusta además porque siempre es tranquilo, nunca me he topado con más de 3 mesas ocupadas al llegar y generalmente me voy cuando soy el último que queda por pagar la cuenta, pequeño despistado, sumido en algún viejo libro que no se enteró cuándo se fueron los demás parroquianos.
Pues bien, llegué con mi amiga a eso de las 8:30, y el lugar era justo el que les describí, sin embargo, después de un par de capuchinos el lugar comenzó a llenarse con personas muy peculiares, ése tipo de jóvenes medio hippies que sabes que te encontrarás en el centro de Coyoacán, pero no precisamente en la Roma, chanclas, huaraches, morrales, peinados o “despeinados” al más puro estilo cheguevarista. – Aquí pasa algo – concluí suspicazmente ja ja ja.
Pues si, después de unos 20 minutos, el lugar estaba completamente abarrotado, y poco tardamos en enterarnos, por medio de los murmullos que llenaban el lugar, que “Las poetas del megáfono” organizaban cada Martes un círculo de poesía en ése café. El tema de ése día: “Ser o no ser”.
El inicio del círculo no podía haber sido más irónico, pues “Soraya” (creo que así se llamaba), nos sorprendió tocando unas melodías de su propia composición, lo extraño aquí es que por cómo sonaba la guitarra y por la forma en que azotaba las cuerdas arrítmicamente con sus dedos indisciplinados, podías darte cuenta que no era músico, y seguramente tampoco cantante, ser o no ser… interesante tema.
Durante el resto del círculo, desfilaron ante mis ojos los personajes más variados, pero aún más valioso, las palabras que inundaron mi cabeza de pensamientos, ideas y sensaciones, algunas arrastrándose siseantes como el humo del cigarro que poco a poco inundaba el lugar, otras más estableciendo un nido en el terreno mohoso y húmedo de mi inconsciente y las últimas volando tan rápido y alto que, antes que pudiera asirlas, apenas me daban tiempo de sentir la caricia de su aleteo un momento antes de desaparecer, seguidas de otras 5, 6, 7, 8 que pasaron sin dejar siquiera rastro, dejándome atónito ante su belleza y mi incapacidad de volar tan alto.
Un encuentro inesperado, inspirado, atrapado entre las sillas de los permanentes voluntarios. Una copa de vino ¿Porqué no? En el borde de mi copa, un beso depositado; en otro lugar, en otro momento, motivo de queja, ahora, puerta al ensueño; cada sorbo, un dulce beso. El lamento desesperado de una guitarra que se desgarra al pasar de ella las garras, palabras regadas, acertadas, extraviadas, encontradas, inspiradas, algunas inventadas.
Hormigas, bolas de billar, pupilas, violonchelos y recuerdos rotos, como las hojas rotas, como los focos rotos, lanzados desde un cuarto piso porque es de noche. Porque no quiero joyas ni relojes, porque no quiero ser burócrata con dinero, porque lo único que quiero que oigas es que me muero por decir… te quiero.
El lugar me agrada mucho, tiene ése aire que solía tener la casa de tu abuelo, lleno de libros a la venta y artículos decorativos que bien te puedes encontrar en el tianguis de la lagunilla o con un poco de suerte, en el corredor de arte de Álvaro Obregón. Me gusta además porque siempre es tranquilo, nunca me he topado con más de 3 mesas ocupadas al llegar y generalmente me voy cuando soy el último que queda por pagar la cuenta, pequeño despistado, sumido en algún viejo libro que no se enteró cuándo se fueron los demás parroquianos.
Pues bien, llegué con mi amiga a eso de las 8:30, y el lugar era justo el que les describí, sin embargo, después de un par de capuchinos el lugar comenzó a llenarse con personas muy peculiares, ése tipo de jóvenes medio hippies que sabes que te encontrarás en el centro de Coyoacán, pero no precisamente en la Roma, chanclas, huaraches, morrales, peinados o “despeinados” al más puro estilo cheguevarista. – Aquí pasa algo – concluí suspicazmente ja ja ja.
Pues si, después de unos 20 minutos, el lugar estaba completamente abarrotado, y poco tardamos en enterarnos, por medio de los murmullos que llenaban el lugar, que “Las poetas del megáfono” organizaban cada Martes un círculo de poesía en ése café. El tema de ése día: “Ser o no ser”.
El inicio del círculo no podía haber sido más irónico, pues “Soraya” (creo que así se llamaba), nos sorprendió tocando unas melodías de su propia composición, lo extraño aquí es que por cómo sonaba la guitarra y por la forma en que azotaba las cuerdas arrítmicamente con sus dedos indisciplinados, podías darte cuenta que no era músico, y seguramente tampoco cantante, ser o no ser… interesante tema.
Durante el resto del círculo, desfilaron ante mis ojos los personajes más variados, pero aún más valioso, las palabras que inundaron mi cabeza de pensamientos, ideas y sensaciones, algunas arrastrándose siseantes como el humo del cigarro que poco a poco inundaba el lugar, otras más estableciendo un nido en el terreno mohoso y húmedo de mi inconsciente y las últimas volando tan rápido y alto que, antes que pudiera asirlas, apenas me daban tiempo de sentir la caricia de su aleteo un momento antes de desaparecer, seguidas de otras 5, 6, 7, 8 que pasaron sin dejar siquiera rastro, dejándome atónito ante su belleza y mi incapacidad de volar tan alto.
Un encuentro inesperado, inspirado, atrapado entre las sillas de los permanentes voluntarios. Una copa de vino ¿Porqué no? En el borde de mi copa, un beso depositado; en otro lugar, en otro momento, motivo de queja, ahora, puerta al ensueño; cada sorbo, un dulce beso. El lamento desesperado de una guitarra que se desgarra al pasar de ella las garras, palabras regadas, acertadas, extraviadas, encontradas, inspiradas, algunas inventadas.
Hormigas, bolas de billar, pupilas, violonchelos y recuerdos rotos, como las hojas rotas, como los focos rotos, lanzados desde un cuarto piso porque es de noche. Porque no quiero joyas ni relojes, porque no quiero ser burócrata con dinero, porque lo único que quiero que oigas es que me muero por decir… te quiero.
viernes, 4 de abril de 2008
TODO LO QUE SIEMPRE HAS DESEADO...
Hace un par de días, una amiga me preguntaba porqué no podemos tener todo lo que deseamos. Sé que su pregunta no tenía la mayor intención que hacer notar que no se sentía muy a gusto, pero me puso a pensar.
Si tuvieras todo lo que siempre has deseado... ¿Qué mas? Nada.
Si tuvieras un porshe, un corvette, y una hummer de cada color, si tuvieras una casa enooorme, con su albercota y todos los lujos imaginables, si tuvieras la salud de de un campesino y la energía de un niño, si tuvieras tus propios negocios y además buenos administradores en quién confiar. si tuvieras a la mujer de tus sueños, excelentes relaciones con tu familia, todos los amigos que pudieras guardar en tu directorio...
¿Qué te movería? Quizá te la pasarías los días gozando de tus lujos, viendo películas, videojuegos o usando tu gym personal... ¿Y después? Estoy seguro que aún el más fan, no podría soportar más de 6 meses frente a una pantalla de sol a sol.
Son justamente aquellas cosas que no tenemos (y que deseamos) las que nos hacen levantarnos con energía en las mañanas a retar al mundo, es mi deseo de obtener un ascenso lo que me incita a superarme continuamente, es mi pasión por la fotografía lo que me hace ahorrar peso por peso para comprarme ésa nueva cámara, y son ésos momentos, cuando alcanzas lo que deseabas lo que más valoras de la vida. El resultado de una ardua jornada de horas, dias o a veces hasta años convertido en una realidad que puedes disfrutar.
¿Porqué no puedo tener todo lo que quiero? ¿Porqué no quiero tener todo lo que quiero? porque no tener lo que tanto deseo y buscarlo día a día es mi motivo de vivir.
Si tuvieras todo lo que siempre has deseado... ¿Qué mas? Nada.
Si tuvieras un porshe, un corvette, y una hummer de cada color, si tuvieras una casa enooorme, con su albercota y todos los lujos imaginables, si tuvieras la salud de de un campesino y la energía de un niño, si tuvieras tus propios negocios y además buenos administradores en quién confiar. si tuvieras a la mujer de tus sueños, excelentes relaciones con tu familia, todos los amigos que pudieras guardar en tu directorio...
¿Qué te movería? Quizá te la pasarías los días gozando de tus lujos, viendo películas, videojuegos o usando tu gym personal... ¿Y después? Estoy seguro que aún el más fan, no podría soportar más de 6 meses frente a una pantalla de sol a sol.
Son justamente aquellas cosas que no tenemos (y que deseamos) las que nos hacen levantarnos con energía en las mañanas a retar al mundo, es mi deseo de obtener un ascenso lo que me incita a superarme continuamente, es mi pasión por la fotografía lo que me hace ahorrar peso por peso para comprarme ésa nueva cámara, y son ésos momentos, cuando alcanzas lo que deseabas lo que más valoras de la vida. El resultado de una ardua jornada de horas, dias o a veces hasta años convertido en una realidad que puedes disfrutar.
¿Porqué no puedo tener todo lo que quiero? ¿Porqué no quiero tener todo lo que quiero? porque no tener lo que tanto deseo y buscarlo día a día es mi motivo de vivir.
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