lunes, 30 de marzo de 2020

DE LA POESÍA EN PROSA Y OTRAS COSAS

Pasó hace algunos meses. Fue algo extraño. Si me preguntaran cómo la conocí, podría decir que la vida me la lanzó a la cara, a la cama. Para convertirse en sueño y pesadilla, en respiro y ahogo, en pecado y penitencia...

Fue entretenimiento, cura, aprendizaje... todo de la forma más desconcertante. Tengo talento para encontrar a mujeres difíciles en mi vida.

Pues total, después de algún tiempo, quizá cumplido el propósito, la relación se convirtió en algún intento de amistad, y después en un silencio sepulcral.

En algún momento de todo eso, escribí algo para ella, que dejaré aquí para quien se quiera dar un par de líneas raras para echárselas al bolsillo.


POESÍA EN PROSA

Esto que escribo y espero que leas, es la única poesía en prosa que he escrito. Y es así porque no podía ser de otro modo; lo intenté en verso y cada rima se rebelaba porque, como tú, tu poema es revolucionario.

Traté de escribirlo con frases hechas, seguras; ideas construidas por maestros. Pero cada palabra saltaba y gritaba: “Yo no soy para ella, no puedes hacer lo mismo con alguien así”.

También me niego rotundamente a desviarme de la verdad, no quiero sembrar en ti el menor asomo de duda. Así que esta carta-poema será única, singular, y para los conservadores y puristas, escandaloso e insultante, como tú.

Como es el más raro de los poemas que he escrito, comenzaré diciendo que no me encantas; que me chocan algunas de tus formas y que con frecuencia me canso de otras.

Éste no es un poema de amor, no es un poema común. Traté de ejercer mi arte y tu imagen cambió mi rumbo cada ocasión. Es un poema sólo tuyo; de la única forma en que mis letras me permiten escribirlo:

Ella no tiene una voz melodiosa, pero cuando su corazón está en calma y dispuesto, su voz canta sabiduría y entona la voz del árbol, la montaña y el río. Y así como la naturaleza; se enciende, te sacude, te sorprende, te destroza; cuando llegan a su corazón el terremoto, el monzón, el incendio.

Ella no tiene una cara que verás en una revista, pero tiene una mirada que pregunta y responde a la vez; una sonrisa que inflama y sacude si no estás listo para ella, y una expresión que tiene la osadía de pasar de lo ridículo a lo sublime, de lo reflexivo, a lo sensual, de lo tonto, a lo triste, a lo salvaje y a lo divertido; con la misma facilidad con la que el señor pulpo cambia, se disfraza y se transforma.

Ella no tiene edad, no sabe quedarse en la ingenuidad de una niña, en la lujuria de una joven, en el juicio de un adulto ni en la sabiduría de una anciana. Su edad brilla, y desaparece y baila. Desconcertante, como el brillo de la luciérnaga en la noche.

****** no huele a jazmín. Huele a leche hervida, a masa cocida, a chocolate amargo. Ella no es flor, y si lo fuera, sería una flor de cempasúchil, saltando alegre entre ambos mundos, hablando con vivos y muertos.

Ella tiene piernas perfectas, fuertes, formadas, caminantes; piernas capaces de llevarla a donde ella decida con paso firme, veloz y vigoroso. Sus piernas saltan, brincan, corren, escalan, se cansan, se despiertan, trotan, se abalanzan… y se cierran y se abren, y se encojen y envuelven a su capricho.

Ella tiene unas nalgas mentirosas. Se esconden a la vista y florecen cuando se desnudan, como inversas mimosas. Redondas, firmes extensiones de sus piernas viajeras, dulce manjar del afortunado que ponga su mano, sus labios o algo más en ellas.

Ella tiene una vagina hecha del material del que están hechos los mejores sueños: húmedos, lúcidos, coherentes y sorprendentes; de ese tipo de sueños de los que no quieres despertar, pero que siempre duran demasiado poco.

Ella tiene un abdomen que respira, que devora como si fuera aire y exhala como si aire fuera; un apetito voraz, un gusto singular, un juicio único y una seguridad pétrea.

Ella tiene unos pechos desafiantes, que encaran la gravedad con descaro; se presentan al mundo con irreverencia, se venden con inocencia y se amoldan con aire de suficiencia.

Pero ella no es sólo magia blanca. Ella es versada en artes negras y artes aún no exploradas. Es perversa, impaciente, complaciente, y displicente. Se ríe cuando florece; llueve pasado el monzón, abre las alas cuando se siente amenazada y descubre nuevos mundos viajando mientras contiene la respiración. Lucha, pelea, se entrega, se olvida… Su magia tiene efectos variados, desde la locura, hasta el olvido, de ella o de él mismo.

Ella es tan desconcertante, única e insoportable como la realidad; a veces justa, a veces sana, a veces surrealista, a veces llana, a veces enferma, a veces mexicana, a veces hermosa, a veces extraña.

Es difícil ver todo esto en ella, como lo es tratar de escribirle un poema; es difícil tratar de complacerla, como es difícil callarme todo esto por miedo a ofenderla.

¡Qué mas da! Un poema único y sin par. Para hablar de una mujer que es similar. Rómpelo, ódiame, tíralo, quémalo, insúltame, recházame, pégame, desprecia a este escritor. Pero no olvides, lo que escribe este tonto soñador.

P.D
Mentiría si te dijera que no hay intenciones lujuriosas en este intento. Hay ganas, lujuria, deseo y malos pensamientos. Pero también hay admiración, respeto, cariño y agradecimiento.

domingo, 26 de enero de 2020

JUAN NIEVES

En Julio del 2018, llegó a mi vida una pequeña sorpresa. Casi lo atropello con el auto, cuando bajé del vehículo para subirlo a la banqueta, empezó a ronronear y a lamerme. Lo llevé a casa para darle de comer y para poner un anuncio en caso de que tuviera dueño. Nadie respondió al anuncio, pero yo me enamoré de él.

Algunos meses después, supe que era albino, lo que le da unos ojos azul acero, y almohadillas y nariz rosadas; pero también le trae problemas de sordera.

Hace casi dos años que está en mi vida, y nos amamos con locura.


MIEDO DE MI

Yo tenía algunas semanas buscando un departamento cerca del centro de la ciudad. Ella, a pesar de que no lo estaba buscando, necesitaba salirse de su departamento, para cerrar un ciclo y empezar nuevos. Encontré una buena opción con dos habitaciones, necesitaba un roomie. Obvio fue mi primera opción y le sugerí mudarnos juntos.

-No lo sé.

-¿Que tienes que pensar? Te queda a 10 minutos a pie de tu nuevo trabajo y está justo en el centro.

-Tengo miedo

-¿Miedo de que?

-De mi. Si nos mudamos juntos, sé que una noche de éstas, me voy a colar a tu cuarto, y una noche se van a convertir en varias, y después no me vas a sacar de ahí.

Creo que hace más de diez años que ésta conversación tuvo efecto, y aún me arranca una sonrisa cada vez que la recuerdo. Nunca te quise sacar de ahí.

viernes, 17 de enero de 2020

EL INICIO DEL FINAL

No se trata de ninguna entrada trágica que requiera de que alguien llame a la linea anti-suicidios. No.

Por fin, después de haber quemado todas mis naves, del fallecimiento de mi padre, de separarme de mi esposa y de ir dando tumbos, medio morirme de hambre y aprender a vivir sin internet y gas en casa; cuando mis amigos más cercanos dejaron de venir a casa a visitarme y mi soledad se establece como un raro vinculo entre mi gato sordo y yo; por fin...

Empiezo a ver la vuelta de la esquina. Vuelvo a ver con naturalidad y sin un sentido dramático las actividades de todos. Me empieza a invadir una calma y tranquilidad que hace mucho tiempo no me visitaban. Mi economía se encuentra en un estado bastante deplorable y vivo con poco mas del salario mínimo, en promedio. Y sin embargo, la angustia y la ansiedad, me abandonan poco a poco. Mi pensamiento comienza a ser más claro y sorprendentemente mas optimista, a pesar de que las cosas parecen no haber cambiado.

Incluso la búsqueda o expectativa de tener una pareja ha perdido casi total relevancia. Que llegue quien quiera, si quiere. Si pasa mis complejos filtros... adelante y si no... solo de nuevo. Que la soledad me sienta cada vez mejor.

Nada ha cambiado. Cambie yo. Algo de lo que había estado roto desde hace meses... decenas de meses, se esta pegando de nuevo y esta resurgiendo el yo que hace, propone, se arriesga y pone todo sobre la mesa. El yo que la gente suele seguir y no por tristeza, ni lástima, sino por inspiración.

Aún es temprano para decir a donde voy, qué quiero hacer. pero veo la fisura de un cascarón, la membrana desgarrada y comienzo a ver la luz de una nueva vida. Renovado.

Mis procesos son extremadamente largos. Pero haré que valga la pena.

viernes, 11 de octubre de 2019

EPIFANÍAS PARA MASTICAR

En una ausencia terrible a este blog, (por circunstancias varias) me he visto un poco desprovisto de mi espacio favorito para la reflexión. (hablo de este blog, claro). He lidiado con duelos varios, conflictos personales y económicos que no me han sido fáciles de superar, pero... en la búsqueda de respuestas, he alcanzado varias epifanías personales, acerca de lo que soy y lo que me lleva a hacer lo que hago. Algunas, las acepto como parte inherente de mi; otras, me han puesto a trabajar duro para tratar de modularlas, una o dos por ahí, aún ni siquiera sé por donde empezar a masticarlas.

Como siempre, escribirlas aquí tiene un propósito terapéutica para su servidor, y pues, si a alguien por aquí le cae un veinte de paso, sírvase con la cuchara grande.

No tienen orden jerárquico, ni cronológico, sólo, van todas juntas como canasta de tacos sudados.


  • Tengo un gran conflicto de autoridad, nacido de padres controladores que, en su afán por llevarme a la excelencia, procuraban tener cada aspecto de mi vida dentro de la línea que ellos creían era la mejor. En la actualidad, me cuesta tomar consejos, pues una parte mía (muy muy adentro) se rebela ante cualquier persona que trate de decirme qué es lo mejor para mi. Aunque lleve las mejores intenciones. En ocasiones, me he visto cambiar decisiones que ya había tomado sólo porque alguien me las sugiere y entonces, hago justo lo contrario (terrible, lo sé.)
  • Mi madre, en ocasiones me llevaba a su trabajo (era maestra de educación física). Yo me quedaba encerrado en el cuartito donde ponen su material hasta terminar la tarea y después tomaba un balón para jugar sólo en el patio el resto de la tarde. No lo sabía hasta hace poco, pero generé un resentimiento por la atención que ella ponía a sus alumnos (más atención cuanto más rebeldes y mal portados eran) y que no me ponía a mi. Hoy, tiendo a sentirme... afectado, cuando alguien más recibe atención que no se merece (según la evaluación de mi cabecita loca), y que yo no obtengo.
  • El sentimiento de obligación a cumplir las altas expectativas de mis padres, me llevó a una falta de... definición personal. de... construcción personal. En mi discurso personal (y en varias de mis acciones) tiendo a salirme del molde, a hacer las cosas diferente, sin embargo. Aún cargo con un peso alto de... necesidad de complacer a los demás para obtener su aprobación y supongo por consiguiente, aprobación y afecto. Dejando mis deseos y necesidades en un segundo plano. Y al no seguir mis propios deseos, vivo atrapado en un laberinto de acciones que tienen que ver más con lo que se espera de mí que con lo que en realidad soy. Esto choca de forma tremenda con la primera viñeta y me convierte en alguien que complace hasta que se harta y jode sus relaciones.
  • Viví mucho tiempo (aún a veces me acosa) bajo una sensación de no ser suficientemente bueno en nada. Escribo, hago foto, bailo, cato vinos, doy masajes, capacito, mesereo, juego billar, hago locución, soy un estuche de monerías... sin embargo, nada de eso (a mi juicio personal) lo hago lo suficientemente bien como para dedicarme a eso y vivir bien en consecuencia. Como un ajonjolí de todos los moles, cosa que intento, suelo lograrlo relativamente bien, lo suficientemente bien, pero al parecer en nada de una forma... destacada. Trato constantemente de perdonarme por ello, y de no vivir en la tormentosa búsqueda de la excelencia.
  • Hay muchas cosas que me apasionan, por un tiempo, sobre todo cuando son novedosas para mi. La foto, los vinos, algún tema literario, el cine... sin embargo. Cuando comienzo a avanzar en el estudio o la práctica de tal o cual cosa, de pronto... pierdo interés, empuje. Y se queda como algo que me gusta, pero que ya no me llena como al principio lo hacía. (eso obviamente hace difícil que alcance la excelencia del punto anterior. Paradójico)
  • De niño, vi muchos anhelos frustrados por la situación económica de casa. No voy a tirarme al suelo y decir que usaba ropa rota y pasaba hambre, no. Pero conviví con primos con mejor posición económica y éso movía mis expectativas hacia arriba. Me vi obligado a renunciar a tener una autopista, un carrito a control remoto, a salir de vacaciones, a tener un nintendo, o un game boy. (que eran cosas que mis primos tenían). Y me acostumbré a renunciar a las cosas que deseaba. Hoy como adulto... me cuesta trabajo formular deseos, objetivos, después de una vida aprendiendo a vivir con lo que hay, sabiendo que lo que quiero no lo podré tener.
  • Con frecuencia, miro al trabajo (el que sea) como una especie de "obligación" y no como una forma de conseguir los objetivos (¿cuáles?) que persigo. Me cuesta dejar de decir "tengo que" y verlo como la forma de obtener ingresos y llevarme a donde quiero.
Son los que recuerdo ahorita, hay bastantes cosas que debo solucionar para poder avanzar de forma más sana y limpia. y evolucionar por fin a algo más.

Wish me luck

jueves, 3 de enero de 2019

AMIGOS CON DERECHOS

(El siguiente poema lo encontré en uno de mis grupos de Facebook favoritos, lo compartio "ESP". Aunque dudo que la autoría sea suya, el escrito me llegó al alma, me recordó muchas cosas y en particular a una persona, o a dos.)

Jamás me enamoraría de ti,
estarás muy buena,
serás a toda madre,
c o g e r á s  bien rico,
siempre me escuchas
y hasta me haces reír,
y es por eso que mejor te prefiero así,
tan posible como imposible,
tan a la mano como tan codiciada,
con celos sanos y divertidos,
risas furtivas y  s e x o  casual,
para usarnos y las ganas matar...
a lo mucho una  n a l g a d a  al terminar,
o decirte de broma al final
"¿cuánto me vas a cobrar?",
para que tu horrenda risa mate las secuelas
de cariño que en el aire queden esparcidas,
y no nos confundamos,
y no terminemos como esos
amantes enamorados,
dando todo el uno por el otro,
abrazados hasta muy noche,
contándose cosas que no deben,
secretos que no tiene que ser escuchados
por las orejas de un amigo con derecho;
si bien te conozco mucho,
sé todo sobre el  c a b r ó n  que te rompió
y al que tú rompiste;
sé los problemas de tus padres,
tus problemas económicos,
tu fascinación por la lectura,
por el color negro,
los tacones,
las películas con las que lloras
y hasta la fecha de tu periodo,
pero hasta ahí;

no quiero saber con quién hablas
cuando muy de noche sigues en línea,
ni si te acuestas con alguien más
o quedas de verte en el café,
o si sigues rogándole a aquel wey,
y si por algo ves que me estoy
metiendo mucho en estos rollos,
o me estoy encariñando demasiado,
sácame de golpe,
dame un sope,
y búrlate de mí con un comentario sarcástico que se incline por lo que estoy haciendo,
que yo también lo haré contigo,
porque tampoco soy una piedrita,
esto que tenemos es peligroso,
y puede que nos desviemos
sin querer queriendo,
y yo prefiero conocer más tus orificios
que tus sentimientos,
prefiero que seas mi paño de  s e m e n
más que de lágrimas.

Y es que muchos que pasan lo
que nosotros, se  a p e n d e j a n,
piensan que como tienen una
amistad  c h i n g o n a  también
tendrán un buen noviazgo;
o que si son los mejores amantes
podrán ser los mejores esposos;
o si son los mejores amigos con derecho
podrán ser la pareja perfecta,
no entienden que después de ser uno,
ya no se puede ser el otro,
todo se jode.

Por eso mejor...
quedémonos así,
ni muy muy ni tan tan;
no puedo llamarme tu sugar daddy
porque soy bien  p i n c h e  pobre
y me faltan años y experiencia para eso;
mejor seguiré siendo tu amigo sin derecho,
hasta donde dure,
quitándonos el mal sabor de amores,
con fluidos tibios,
eliminando el estrés
con buenas sesiones de  s e x o,
planeando ir al cine
y terminar  f o ll a n d o,
o ir al parque
y terminar con tus labios mayores
hasta mis nudillos;
o quedar para  c o g e r
y terminar llorando ebrios...
pero solo estando ebrios,
¿ok?

Te quiero menos de lo que piensas,
más de lo que imagino;
te quiero como para irnos un viernes,
pero regresar el domingo.
Te quiero para toda la vida,
te quiero mía pero...

sin que estés conmigo.

(Pensando en el)

domingo, 29 de julio de 2018

Noche silenciosa

¿Y que hago entonces con ésta soledad? Esta falta de compañía. No necesito un amigo, tengo los necesarios, no necesito familia, la tengo, incluso el gato blanco que llego hace tres días a mi vida rellena espacios... Pero hay algo aquí dentro que no se satisface, que clama por algo más. Un beso, una sonrisa enamorada, la caricia por la tarde, la complicidad en la mirada. Y quizá soy yo el del problema. En mi mente supongo, no sé, quizá sea muy exigente, aquella voz dulce me dice que solo es que sé lo que quiero. Y por momentos... Por dias, parece que lo que quiero es inalcanzable. ¿Entonces estoy condenado por mi mismo? ¿Existe salida? ¿Existe un camino? No quiero ser el viejo solitario, pero me niego a quedarme con alguien que no me llene. Que no acelere mi corazón e inunde mis sentidos. Existe seguramente, pero quizá sea demasiado exigente, o sepa lo que quiere, y lo que quiere, quiza no sea yo.