viernes, 22 de noviembre de 2013

DÉJAME VOLVER CONTIGO

Hoy en la mañana, se subió una chica, de unos 25 años al metro con un bebé en brazos. No había nada en ella que te llamara la atención: de unos 1.55 cm. tenis, mezclilla, una blusa a rayas, el descuidado pelo apenas agarrado en una cola de caballo, una pañalera gastada color azul y su bultito envuelto en un chal gris.

No dio ninguna introducción, de pronto de ésa pequeña y gris chica, explotó una voz potente, clara y llena de sentimiento:

"Déjame volver, volver, contigo..."

Nunca he sido fan de las rolas de tipo Dulce, Lupita Dalesio o Yuri de los 80's, pero esa voz me desgarró por dentro, puse atención a cada una de sus palabras pasando por alto sus extrañas pausas causadas por no saber respirar. ¡Qué mas da! Un diamante en bruto, un paisaje agreste, un animal exótico, fuerte e indomable.

De pronto, entre canción y canción, una manita se asoma de entre su chal, un gorrito rosado, y luego una bebita hermosa, con su ropita cuidada y una mirada viva. La voz de ella se transformó para volverse suave y melodiosa al tiempo que le hablaba a la niña: "¿qué tienes amor? ¿Qué sucede? Si, te amo".

Calmó a la niña, la envolvió otra vez y como si de otra persona se tratara, regresó la titánica voz:

"Cuando supe toda la verdad, señora..."

No puedo sacarme su voz, de la cabeza.


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