sábado, 1 de marzo de 2025

LA OPORTUNIDAD PERDIDA POR MIEDOS

 Yo tenía, alrededor de 17 años cuando una maestra de la escuela nos encomendó visitar una agencia de publicidad y preguntar cómo era el organigrama, y el funcionamiento de una agencia de publicidad.

A esa edad, y con un internet apenas naciendo, me costó mucho trabajo encontrar una agencia. No recuerdo el nombre, pero estaba en la zona de Polanco. Debo mencionar que para mi edad, apenas había explorado alguna parte norte de la ciudad, donde vivo, una parte del Estado de México, una parte de Azcapotzalco, y una parte de GAM. Una vez que encontré la dirección, para mi fue una odisea real llegar al lugar; viajar en metros que nunca había usado, caminar calles que nunca había caminado y sin un googlemaps o un gps que me ayudara... fue terrible.

Cuando llegué, una mujer me recibió, no recuerdo su nombre ni su cargo, ni su rostro. Me dio de una forma muy amable un tour por la agencia de publicidad explicándome cómo funcionaba; yo quedé sumamente impresionado cuando llegamos al área creativa... algunos cubículos llenos de información, fotografías, figuritas, posters, papeles por todos lados... un aparente caos que me parecía muy familiar. Me encantó. Le dije a mi guía que mi escritorio en casa se veía muy similar, y ella me ofreció un trabajo como becario en la agencia... yo me aterroricé... fue un infierno legar hasta allá. y pensar pasar lo mismo después de clases y después pasar el mismo infierno para regresar a casa y hacer tareas, me agobió. 

Después de más de 20 años del suceso, y bajo mi experiencia personal, entiendo que quizá fue la mejor decisión, no encajo en ése mundo y tampoco quiero hacerlo, y después de trabajar en un par de agencias de publicidad, descubrí lo banal, estúpido y  sordo que es ese ambiente.

Aún así, algunos días, en algunos momentos me pregunto a mi mismo, qué hubiera sido de mí, si hubiera aceptado la generosa oferta que me dieron ése día. Quizá tendría mayor estabilidad financiera, y a mis 17 años era fácil ser moldeado y convertirme a mi mismo en uno de ésos "wanabe", "Godinez", que después odié; quizá no hubiera encajado "como normalmente pasa" y me hubieran dado las gracias pronto; quizá me hubiera dado cuenta de cómo se trabaja y hubiera decidido otra carrera... en fin. Lo hecho hecho está, y no puedo adivinar ni el pasado ni el futuro, sólo pasa que a veces... a veces, como seguro les pasa a muchos de ustedes me pregunto... ¿Qué hubiera pasado?... y me arrepiento de mi cobardía.

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