viernes, 17 de julio de 2009

DOLOR

Mi cuerpo duele.

El día de ayer vino mi tío Miguel a ayudar a mi mamá con unas reparaciones de la casa. Aunque sinceramente la definición que tiene mi tío y la que tengo yo son bastante diferentes, creo que todos quedamos satisfechos con lo que se hizo.

Él ya no es un jovenzuelo, y, afectado de la espalda debido a una fuerte caída hace algunos años, se encuentra relativamente limitado para hacer esfuerzos o cierto tipo de movimientos. El caso es que durante su estancia habrá dado algunas vueltas al desarmador y quitado algunas piezas, pero se dedicaba prácticamente a darme instrucciones.

Después de alrededor de 8 horas de trabajo, la llave quedó libre de goteras y con las piezas limpias y casi por completo libres del sarro acumulado durante 10 años de uso; el sofá cama, volvió a quedar en estado funcional después de desprender toda la estructura y realizar un par de chapucerías con el herrero, que terminaron por funcionar de forma increíble; volvimos a montar una tapa (del mismo sillón) que se había desprendido y arreglamos los pilotos de la estufa, tras desarmarla por completo y rearmarla con un tornillo de sobra.

Las conclusiones del día:

A mi tio le gusta desarmar todo lo que arregla, desarma, limpia y en el proceso trata de descubrir qué está fallando.
Le gusta mucho la música norteña, la cerveza y mandar mientras "trabaja".
Que mi tío te ayude, es tremendamente cansado.
Te ayuda más de lo que crees, si él hubiera arreglado todo, yo hoy no sabría desarmar una llave ni hubiéramos descubierto juntos el regulador de gas de la estufa de mi mamá. Bien dice el proverbio ése que si quieres ayudar a alguien, no le des un pescado, enséñale a pescar.

Hoy me duelen hasta las llemas de los dedos por estar limando piezas de metal y limpiando piezas llenas de sarro, pero me siento satisfecho y feliz de haber aprendido nuevas cosas.

miércoles, 15 de julio de 2009

THE PEN STORY

Wow, es el segundo video que veo con ésta técnica. El primero se trató de la historia de un lobito y un cerdo de papel maché. Bastante bueno la verdad, pero éste, me pudo.

The PEN Story from PENStory on Vimeo.



The Pen Story en números:

60,000 fotografías tomadas
9,600 impresiones
1,800 fotografías tomadas de nuevo
Sin post producción
Puedes bajar gratis la música en: olympus.eu/penstory/

KELLY


JA JA JA JA JA.

Hace un par de días mientras viajaba en el metro, me encontré a éste sujeto, que seguramente no leyó absolutamente nada antes de aceptar pagar una ganga por la preciosa sudadera "importada". Eso o su nombre es "Kelly" y se gana la vida como... ¿"cheerleader"?

(Si no entiendes mi comentario, dale click a la foto y lee el frente de la sudadera)

SMILE


Como una pequeña plaga en la Ciudad de México, han estado proliferando las "smileys" verdes montadas en los semáforos de nuestra ciudad.

Sé que es vandalismo, sé que está mal y que debería criticarlo, pero la verdad la verdad me gustan y siempre me arrancan una sonrisa cuando las veo.

¿Alguien sabe algo al respecto?

CITA

"Disculpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho"

Oscar Wilde (1854-1900)
Escritor Británico

martes, 14 de julio de 2009

MI CARRERA COMO AGRICULTOR II

(léete primero la Parte I)

Hace dos noches, sucedió una tragedia. Un pinche gato (si, un pinche gato) le vió cara de caja de arena al macetón donde estaba plantado mi ajito. Por la mañana mi mamá me llamó para ver el desastre. Tierra regada, caca de gato en la maceta, y un ajito bebé desenterrado. ¡No manches! ¡Yo que lo anduve presumiendo y ya lo tengo prometido, nomás que crezca!

Al tomar el ajito me di cuenta que el diente había cambiado de forma, de modo que había "bajado" más profundo como si se estirara a la tierra. Todo lleno de tierra, estaba irreconocible, pero éste ajito es especial y confío en él.

Así que lo enterré de nuevo, le ajusté la tierrita y le dije así, de cerquitas. -"échale ganas cabrón, yo veo cómo me encargo del que te hizo ésto"- Dicen que hablarles a las plantas les ayuda ¿no?

Les dejo la fotito del ajito recién plantado (de nuevo) después del ataque del bicho ése.




Por supuesto que anoche íbamos a tomar precauciones para que el gato no intentara matarlo (si no es que ya lo logró) así que mi madre le puso una "armadura antigatos" y si, el nombre se lo puse yo. Les dejo la foto.


Anoche, mientras le contaba a la Ballerina de mi ajito, propuso el nombre ideal para mi primer experimento agrícola exitoso (claro, si sobrevive). Esperemos que su capacidad de supervivencia nos dé material para otra entrada, y un pretexto para ponerle nombre.

MI CARRERA COMO AGRICULTOR I

Hoy quiero compartirles una de mis ineptitudes: la de agricultor.

La "buena mano" necesaria para hacer que algo que plantaste germine, crezca y se mantenga, no es una de mis cualidades, y lo supe desde que yo iba en primaria, con el germinadito que a todos nos toca hacer, ése experimento que casi prueba que la generación espontánea existe, porque sólo hay que agregar torundas con agua y esperar. Pues no, a mi no se me dió; y aún recuerdo que mi maestra "Toña" cambió mi frasquito por el suyo, nada más insultante, porque yo era pequeño, pero no idiota y no me iba a tragar eso de que un frijolito que no había hecho más de lo que hubiera hecho una piedra con agua, se hubiera desarrollado hasta ser una planta de cerca de 10 cm. en tan sólo un fin de semana, ni tampoco la historia que se inventó la maestra de que su planta desapareció misteriosamente. ¡Ja!

Mucho tiempo después, con el incidente del germinadito olvidado, me propuse hacerle un jardín a mi mamá, compré tierra, una bolsa de semillas (con instructivo incluído ¿eh?) y sembré una franja de aprox. 15 cm pegada a la pared. Quiero irme por partes, con calma, no vaya a ser que al rato tenga una selva aquí, y qué hago. Pues ni selva, ni estepa, ni pradera, puedo asegurar que en el desierto puedes encontrar más verde que en mi dichosa franjita de pasto. Eso si, un par de semillas germinaron dentro de la bolsa (malditas, sólo querían hacerme quedar mal).

Por ahí de mis 18, alguien me regaló un pequeño bambú, -de lo más fácil- pensé, bolitas de gel, cambio de agua cada tercer día, y san se acabó. Y exactamente fue lo que pasó, después de 3 meses de la misma repetitiva y cumplidísima rutina de cuidado, me di cuenta de que el tallito de mi bambú estaba podrido, y san se acabó.

Hace poco menos de un año. La hermana de una novia que tuve me mostró una pequeña plantita de chícharo que había plantado, yo le pedí que me explicara cómo hacerle, porque sería padre que los dos tuviéramos huertos y hacer concursos y eso (no sé a quién le emocionó más la idea, si a ella o a mi). Su respuesta fue lo más simple: "pues haces un hoyito, pones un chicharito, lo tapas y ya, le pones agua cuando se seque la tierrita" su tono me hizo sentir muuuy estúpido. Total, que fui a mi casa, saqué un chicharito, lo puse en el hoyito y todo lo demás. Pasados 4 días, vi un pequeño retoñito verde saliendo a través de la tierra, no podía creerlo, por fin algo se me había dado. El mundo se me cayó cuando el dichoso retoñito tomó forma de trébol y del chicharito, ni sus luces.

Jamás le dije nada a "la cuñadita", pero ahora el reto era personal, así que volví a los básicos, tomé un frijolito, escogido entre lo mejor que encontré en mi casa, unas torundas, un frasquito y lo puse todo junto. Calculé nivel de humedad y presión, -no lo aprietes demasiado, pero cuida que esté bien cubierto, no lo ahogues con demasiada agua, pero manten el algodón húmedo, no dejes que le de el sol directamente, luz y un poco de calor deben ser suficientes- Pasaron tres semanas de espera inútil hasta que mi mamá tiró el frasco (yo no me atreví).

Mi carrera como agricultor estaba prácticamente terminada, sin haber comenzado en realidad, hasta que descubrí a "mi ajito" (cualquier parecido con la expresión "mi hijito" es mera casualidad, no soy tan cursi). No se cuanto tiempo llevaba en un pequeño recipiente en la cocina, pero le comenzaba a crecer un pequeño retoñito. -De aquí soy- pensé, -Si ésta cosa puede crecer sin tierra ni agua en la cocina, me cae que yo lo puedo hacer crecer- Total, lo llevé a una de las macetas grandes del patio (pa' que no le falte espacio) y proseguí al ya clásico: haz el hoyito, mete el ajito, tapalo con tierra, échale agüita cuando la tierra se seque... Pasaron tres días y creí que mi maldición volvía, el retoñito se puso amarillo y blando. Mi actitud era más de resignación que de ira o enojo, así que lo dejé ahí, a que se pudriera tranquilo. Resulta que una semana después, el tallito se había secado, pero en su lugar había dos nuevos hermosos tallitos casi del mismo tamaño.

Ya sé que hice trampa, que el retoñito ya había salido cuando lo planté, pero ése retoñito a parecer, murió con mi mano, y los dos nuevos me los puedo adjudicar yo.